Medellín, febrero 5 de 2010.
La creciente visibilización de las víctimas y sus derechos y las 1.700 versiones libres de jefes desmovilizados de la Auc que han permitido establecer 45.000 homicidios son dos de los principales logros de la ley de Justicia y Paz. Así lo aseguró el presidente de la CNRR, Eduardo Pizarro Leongómez, durante su intervención en el conversatorio “Cómo estamos en verdad, justicia y reparación en Antioquia. Y la reconciliación qué?”, realizado este viernes 5 de febrero en Medellín, en el auditorio de la Casa del Encuentro del Museo de Antioquia.
“Con el proceso de Justicia y Paz, los colombianos han sacrificado menos justicia que los salvadoreños, los guatemaltecos, los chilenos (…) Hago un llamado para que los colombianos sean menos escépticos”, sostuvo Pizarro, quien recordó que en la historia de la humanidad lleva muy poco tiempo reconociéndose a las víctimas y sus derechos.
Sostuvo que la intención de la ley 975 es encontrar un equilibrio entre la justicia y la paz, con una justicia del siglo XXI, pues la del siglo XX era la que permitía la amnistía a los crímenes de guerra y de lesa humanidad.
“No creo que el balance de la ley sea negativo (…) El mundo está haciendo un aprendizaje” con el tema de la reparación a las víctimas, afirmó el Presidente de la CNRR, quien agregó que Colombia ha tenido avances en la identificación de sus víctimas. “En otros países no hubo justicia ni verdad judicial. Sabemos lo que pasó en Chile por la Comisión de la Verdad, pero no sabemos quién le hizo qué a quién”.
León Valencia, director de la Corporación Nuevo Arco Iris intervino en la primera parte del evento, convocado por el Instituto Popular de Capacitación (IPC) y CHF Internacional, con el apoyo de Conciudadanía, Nuevo Arco Iris, Museo de Antioquia, grupo Caminos para la Reconciliación Social y Política y la CNRR.
Pizarro y Valencia escribieron a cuatro manos el libro Justicia y Paz, de la colección Cara y Sello de Editorial Norma.
Valencia criticó la ley y aseguró que una de sus fallas es que no está atada a una política de reconciliación sino a una política militarista.