Con apoyo de la OIM y de la Administración Municipal se construirá un jardín infantil en el Barrio 11 de noviembre
La Gabarra en la ruta de la reparación colectiva
La Gabarra, Tibú, Norte de Santander, marzo 27 de 2009.- La comunidad de La Gabarra quiere un jardín para sus niños como parte de lo que consideran los mínimos vitales, en los que avanzan paralelamente con el trabajo de reparación colectiva, que definen actualmente con la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR).
La decisión forma parte de los acuerdos que la comunidad y asesores de la sede regional Nororiente de la CNRR establecieron a través de talleres de concertación con líderes de las veredas de Las Gaviotas, Caña Trozi, La Neiva, entre otras, quienes participan en uno de los pilotos de reparación colectiva en los que avanza la CNRR con nueve comunidades de todo el país.
Los mínimos vitales en los que trabaja la comunidad de La Gabarra, con el apoyo de la OIM y la Administración Municipal, estableció como urgente la construcción del jardín infantil que quedará ubicado en el barrio 11 de noviembre, parte baja.
Como parte del trabajo con la comunidad, los asesores de la sede regional Nororiente realizaron un proceso de fortalecimiento del comité de impulso para el plan de reparación colectiva, integrado por líderes de la comunidad, y avanzó en el documento para una propuesta que será presentada al vicepresidente, Francisco Santos.
La reposición de maquinaria para trilla de arroz y procesamiento de yuca, destruida por las Auc, así como de maquinaria para el arreglo de vías que habían sido donadas por el gobierno de China en el año 96 y fueron hurtadas por el mismo grupo ilegal, forman parte de las solicitudes de la comunidad como parte de lo que consideran debe formar parte de la reparación colectiva.
“Para el componente de rehabilitación se ha pedido un programa de atención psicosocial para la comunidad y las organizaciones comunitarias y asociaciones de la región, pues por el daño causado por las Auc se ha perdido el interés colectivo para organizarse y fortalecer los liderazgos. Antes existían 48 veredas bien organizadas, pero tras la prohibición de reuniones y el asesinato de algunos de sus líderes, se deterioró la organización en esta comunidad”, explicó el informe de la sede regional Nororiente sobre los avances de este piloto.
También, la comunidad propuso la construcción de la Fuente de la Vida en el parque del mismo nombre, la cual fue diseñada por la misma comunidad, como parte de la reparación simbólica.
Además, los especialistas que acompañan el proceso encontraron necesaria “la recuperación de la confianza institucional, especialmente hacia la fuerza pública”.
Durante el último taller se realizó un proceso de articulación interinstitucional con la Defensoría del Pueblo de Norte de Santander, quienes asistieron a esta actividad y atendieron los casos a los cuales ya se les había asignado defensor público, pero en los cuales se han presentado demoras para atender los procesos.
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