Destruidas 18.050 armas entregadas por las Auc

En la Siderúrgica Nacional (Sidenal) fueron destruidas las armas entregadas por 31.671 integrantes de las Autodefensas que se desmovilizaron.
Sogamoso Boyacá, dic 14 de 2007 Foto: CNRR
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Bogotá 15 de diciembre de 2007. El acto de fundición de armas tiene un enorme valor simbólico para la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR). “Es un mensaje claro y contundente del rechazo de los colombianos a la utilización de las armas como una herramienta de acción política por parte de grupos armados ilegales, ya sea para proteger el statu quo como para intentar subvertirlo”, aseguró el presidente de la CNRR, Eduardo Pizarro Leongomez, durante el acto de fundición de armas realizado ayer en la Siderúrgica Nacional (Sideral), en Sogamoso (Boyacá).
En total, 18.050 armas que habían sido entregadas durante el proceso de desmovilización de las Auc entre el 2002 y el 2006 fueron arrojadas por las víctimas y los desmovilizados a una gran caldera para su fundición. Este acto “nos ayuda a olvidar todo, ya entregamos las armas y nunca más las vamos a volver a coger (…) es ver con nuestros ojos que estas armas, que tanto daño le hicieron a mucha gente, ya no van a existir, quedan en el pasado”, así lo expresó un desmovilizado del Bloque Libertadores del Sur de Nariño.
Por su parte algunas de las víctimas manifestaron su decisión de perdonar, sin embargo para otras fue muy difícil ver a los desmovilizados y darles un saludo de mano. Para Pizarro, fue muy importante que las víctimas a pesar de su dolor, “apretando los dientes y con el llanto contenido” asistieran a este acto de fundición.
Asimismo el presidente de la CNRR afirmó: “las víctimas que hoy nos acompañan han expresado su honda disposición para la reconciliación entre los colombianos. Pero, a su turno, su mensaje es claro: la reconciliación no debe ser un pretexto ni para la impunidad, ni para el olvido”.
Pizarro Leongomez, también se refirió a que las armas que fueron destruidas en este acto de fundición “antes de ser utilizadas por los grupos paramilitares en Colombia, ya habían sido utilizadas por grupos armados (insurgente como contrainsurgentes) en Guatemala, El Salvador o Nicaragua”.
Y dijo que “los colombianos no aceptamos ni volveremos aceptar que grupos armados ilegales sustituyan a las autoridades legítimas para la conservación del orden público. Tampoco aceptamos que grupos armados justifiquen sus crímenes a nombre del cambio social”.
“Las víctimas, han aceptado participar en este acto bajo una consigna que nos anima a todos: ni un colombiano más debe ser asesinado”, fueron las palabras de Pizarro al culminar su intervención.
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