En varias regiones del país los miembros de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación han recibido amenazas de muerte que buscan que abandonen sus actividades. La situación más difícil se está registrando en el departamento de Nariño donde las llamadas bandas emergentes han crecido de forma exorbitante. Algunos de los funcionarios en esas apartadas regiones han recibido incluso videos en los que les muestran gente torturada.