Avances y logros
1. Puesto de salud curará heridas de la violencia en el corregimiento de La Libertad.
San Onofre Sucre, Junio 25 de 2009.- El municipio de San Onofre en Sucre fue por cerca de diez años blanco del terror y la violencia de grupos paramilitares que perpetraron delitos y violaciones contra la comunidad afectando las personas y la infraestructura básica del municipio.
Un puesto de salud remodelado y dotado y otras obras de infraestructura, salud, purificación de agua y deporte hacen parte del Proyecto Piloto de Reparación Colectiva que realiza la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR) en ésta y otras 5 comunidades. En un acto simbólico que se realizará el próximo 26 de junio, Eduardo Pizarro, Presidente de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), y Susan Reichle, Directora de la Agencia del Gobierno de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en Colombia, inaugurara el Puesto de Salud de la Libertad.
Con este acto se finaliza la entrega de las obras priorizadas por la comunidad como parte de la etapa de mínimos vitales en el arco del proyecto piloto de reparación colectiva iniciado en el 2007.
Las obras, ubicadas en los corregimientos de La Libertad, Sabanetica y Arroyo Seco en San Onofre, se priorizaron a partir de un proceso participativo de diagnóstico de necesidades y buscan garantizar a la comunidad local mínimos vitales a partir de los cuales pueda iniciar el diseño de su plan de reparación colectiva.
Este proyecto, junto a otros implementados en el país en regiones que fueron altamente afectadas por los grupos armados ilegales (como en Buenos Aires, Cauca; El Salado, Bolívar; El Tigre, Putumayo; La India, Santander; y Gabarra, Norte de Santander y en Medellín a través de las Madres de la Candelaria) cuenta con la financiación del gobierno de los Estados Unidos a través de su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID). La iniciativa, implementada con la cooperación técnica de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), busca contribuir a la estabilización socio-económica de la comunidad, a través de la satisfacción de unos "mínimos vitales" que permitan posteriormente iniciar el proceso de reparación colectiva.
La inauguración también contará con la asistencia de Ana Teresa Bernal, Comisionada en representación de la sociedad civil de la CNRR, Fernando Calado, Director de Programas de la Organización Internacional para las Migraciones y las autoridades locales.
Entre 2006 y 2007 en San Onofre se localizaron 42 fosas comunes, de las 44 que se ubicaron en todo el departamento. En Sucre ocurrieron 30 masacres entre 1993 y 2006, según estadísticas de la Vicepresidencia de la República, entre ellas la de Chengue, Chinulito, Macayepo, El Salado, Pigiguay y Coloso.
De acuerdo a la Ley de Justicia y Paz, el Gobierno debe implementar un Programa Institucional de Reparación Colectiva con acciones orientadas a recuperar la institucionalidad. El programa, se ejecutará según las recomendaciones que entregue la CNRR.
Uno de sus objetivos primordiales es contribuir a reparar los daños que han sufrido las comunidades como consecuencia de las acciones de los grupos armados ilegales.
2. En Libertad hay optimismo
Se inicia el camino hacia la reparación colectiva
San Onofre Sucre, Junio 25 de 2009.- Con sus mejores galas y llenos de expresiones de optimismo amanecieron hoy los habitantes del corregimiento La Libertad del municipio de San Onofre. El motivo, la instalación oficial de varias obras de infraestructura y adecuación realizadas en el marco del proyecto piloto de reparación colectiva de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación.
Las obras, entre las que se cuenta la construcción de la graderia, la instalación de baterias sanitarias y la adecuación del centro de salud, fueron posibles gracias al apoyo financiero de la Agencia del Gobierno de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y al apoyo técnico de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), organizaciones que le han apostado, bajo el liderazgo de la CNRR al proceso de diseño del proyecto de reparaciones colectivas.
Fueron casi seis meses de trabajo en los que la comunidad participó activamente para darle una mejor cara a su corregimiento, pues desde el principio creyeron que reconstruir los mínimos vitales era indispensalbe para avanzar en el proceso de reparación colectiva que coordina la comisionada Ana Teresa Bernal, con el apoyo de la sede reigonal Sincelejo de la CNRR y del área de reparación.
Las obras serán entregadas a la comunidad, por la señora Susan Reichle, directora de USAID en Colombia y por Ana Teresa Bernal de la CNRR.
3. Reconstruyendo la dignidad de un pueblo
San Onofre Sucre, junio 26-09 , Tras varios años de no entrar al puesto de salud por miedo de adquirir una enfermedad peor, el corregimiento La Libertad en el municipio de San Onofre, Sucre, cuenta desde hoy nuevamente con limpieza, organización y sobre todo implementos para obtener una buena atención en materia de salud.
Con un apoyo económico del Gobierno de los Estados Unidos, calculado en aproximadamente 500 mil dólares, se busca sembrar la semilla, que en este caso es el capital, para que sea la comunidad quien la cultive y pueda recoger los frutos regados no sólo en el puesto de salud, sino también en los diferentes proyectos que tiene el corregimiento.
Algunos de ellos de carácter sostenible, como nuevas obras en materia de vivienda y capacitación entorno al cuidado del medio ambiente. Crear memoria, es otro de los proyectos principales, para que las autoridades regionales y locales junto con la población civil, puedan recuperar y dignificar al ser humano, sin perder esa conciencia histórica que hace parte de las raíces del corregimiento y que sin lugar a dudas dejó marcas en cada uno de los habitantes de éste lugar.
4. Recuerdos de una vieja y nueva Libertad
Un panorama muy alentador, de recuperación, es el que deja hoy ver en su narración, Manuela, líder de la organización de victimas del corregimiento de La Libertad en Sucre; sus palabras plasman no solo 13 años de entrega a su región, sino la ilusiones y percepciones de la comunidad en general con el avance del plan piloto de restauración comunitaria por el que pasan. Tradiciones y retos llenan la historia de vida de esta mujer.
Sentada allí, en el amplio patio de su casa y acompañada de uno de sus quince nietos, sus seis gallinas y su burro, Manuela, líder de la organización de victimas en la Libertad Sucre, comenta alegremente los beneficios que trajo no solo la remodelación del centro de salud del corregimiento, sino la construcción de las graderías y la ejecución de los proyectos de sanidad y de agua.
Manuela quien encarna en su viva historia y la de su familia que siempre ha vivió en Libertad, los duros y largos años en los que el corregimiento estuvo a manos de paramilitares, específicamente de alías "el oso" jefe militar quien según sostiene la líder, logró comprar algunos votos de la región a mano se ofrecimientos baratos como cerveza y cemento.
Para esta mujer de aproximadamente 50 años, su comunidad venia de una época de desesperanzas, de falsas promesas y de silencio; sin embargo, dice ella, existen muchas comunidades que no han querido denunciar porque aun tienen miedo, razón por la cual Manuela, espera con más ansias la siguiente fase del plan piloto, el proyecto de trabajo psicológico y un proyecto de vivienda, que aunque este último no es su prioridad, admite que le gustaría mucho una nueva casa, o porque no arreglar un poco más , la vieja en la cual vive.
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Mientras tanto, mientras lleva a cabo sus tareas y oficios diarios en su casa, Manuela narra cómo disfruta del nuevo cloro que le dieron para purificar el agua que recogía en su alberca y que trataba con alumbre y que ahora le es más fácil manejar; habla también con gran emoción del centro de salud actualmente remodelado y que dejo de visitar debido a los malos tratos del doctor y la enfermera que atendían, y claramente por el estado tan deplorable en el que este se encontraba.
Ella misma comenta, que pensó que toda la vida el centro seguiría así como estaba, ya que estaba en manos de la alcaldía y esto nunca cambiaria. Sin embargo, le sorprende la nueva imagen del lugar y de su comunidad en general con la construcción de las graderías para la gente, quien antes se sentaba en palos de palma que ponía allí y del sistema de batera sanitario para las escuelas de la región.
De esta forma, Manuela espera con ansias al igual que otras líderes de la organización de victimas otros proyectos adelantados con el plan, que no solo les permita tener otra gradería sino de igual forma incluirse en un proyecto de tierras que se viene gestando para que los campesinos vuelvan a cultivar.
Sin embargo, mientras la segunda fase del proyecto se acerca, la líder de Libertad recoge los frutos de un fuerte trabajo de hace más de 4 años que adelanta la organización de victimas por recuperar un poco de la vieja Libertad, aquella que recuerda con tanto cariño y que menciona, “esa donde cualquiera invitaba al otro a buscar yuca o que le regalaba al otro una mata”, la Libertad de las festividades de Semana Santa con pescado y caraota (frijol negro).
Si!, la Libertad que vivió la líder de la organización de victimas y que vio transformarse ante la violencia que la azoto. Manuela habla entonces de la libertad que quedo, un corregimiento donde nadie daba nada, donde todo o era vendido o era robado. Atrás para ella quedó entonces la siembra de yuca, de ahuyama, maíz, frijol y sobre todo de arroz; este último, que representaba todo un ritual, que tenía como resultado final un arroz que llamaban subido, por su color amarillo y que era el que la gente de la región acostumbraba comer.
Las costumbres entonces no solo agrícolas de la región, sino de igual forma, las culturales se fueron perdiendo en la comunidad liberteña; con preocupación entonces recuerda ésta líder, las madrugadas de los jueves y viernes santo para conseguir el pescado en el puerto y preparar el arroz con caraota y coco todo el día para las constantes vistitas que iban de casa en casa. Y aunque en su casa ya no tiene su pilón para moler el maíz, la especialidad de esta mujer sigue siendo la cocina, habilidad por la que se hizo conocida en la región, puesto diariamente se ganaba su sustento haciendo almuerzos para quien lo quisiera.
Hoy, Manuela conocida por estar comprometida con su trabajo como líder en la organización de victimas y en los retos y oficios que diariamente se pone en su casa, de donde es el reloj, puesto que todos allí se guían por ella, tiene una visión más clara y positiva del futuro que hace unos años. Para un mañana, la esperanza de esta mujer está puesta en un cambio total, Manuela espera ver por fin, que los jóvenes y nuevas generaciones que se encuentran en pelea y que aun no se integran a esta realidad de recuperación en su corregimiento, puedan tomar conciencia a raíz de estos nuevos eventos del plan y así en diez años poder decir alegremente que esa Libertad vulnerada, “ya no es la misma Libertad”.
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